domingo, 12 de octubre de 2014

¿Escogeremos el camino de Sandino o el de Ortega?


Me encontré con un buen grupo de personas que están siendo amenazadas por el interés del gobierno vendepatria de Ortega de quitarles sus tierras para dárselas a la empresa china HKND. Muchos foros se han hecho sobre el llevado y traído proyecto del canal interoceánico; se han mostrado todos los ángulos del asunto. Todos requieren de nuestra atención, pues está en juego nuestro destino como país, como nación independiente y con ello, la vida de todos y cada uno de nosotros como constaté en esa reunión.

Una mujer, doña Ena, ya en su tercera edad, llegó con su hija.  Ella estuvo en la lucha contra la dictadura somocista, fue víctima de la represión de la GN en la manifestación del 22 de enero, después fue colaboradora de la lucha revolucionaria sandinista y fue hecha prisionera por el coronel Gonzalo Everts. En el 90 su tierra fue ocupada para entregársela a otras personas y le dieron en permuta la propiedad en la que vive con su hija, una joven que estudió turismo y es su única heredera.  Es justamente esa propiedad la que quiere la empresa china, la que llegaron a medirle forzando su voluntad y en la que ya ha dejado de vivir tranquila.

Conversé con una campesina que llegó con su hija de trece años.  Una adolescente inteligente y sensible a quien escuché reclamar por qué "nuestro comandante" les iba a quitar la tierra que compró su bisabuela, le heredó a su abuela, ésta a su mamá y que luego sería de ella. También estaba ahí un joven, su esposa e hija de cuatro años. Él con un gran esfuerzo ha logrado poseer sus dos manzanas, las que trabaja. Es un líder en su comunidad.   Su propiedad tiene una parte que da al Lago Cocibolca.  El ha pensado en un futuro hacer un hotelito. A él, agentes orteguistas, primero lo llegaron a amenazar y luego a ofrecerle dinero.

También platiqué con un propietario de una agencia de turismo, un ganadero mediano, una campesina, un agrónomo pequeño propietario, un excombatiente que anduvo con Alvaro Diroy Mendez, a quien conocíamos como el legendario Ezequiel y otras personas más con situación similar.  Viven y pertenecen a sus comunidades. Tolesmaida, La Chocolata, Río Grande, Santo Domingo Piche, Tronco Solo y otras. Como ellas, unas trescientas comunidades están amenazadas de ser desaparecidas del mapa de Nicaragua por la voracidad sin límites de la empresa china y Ortega su socio.

Me contaron que en las comunidades, los niños y las niñas lloran y no duermen pensando en que sus familias perderán todo, que ellos y ellas quedarán sin sus escuelas, sin sus compañeritos y compañeritas de clase, sin su entorno, sin su herencia, sin su futuro. Las personas adultas, padecen la angustia de la incertidumbre que se ha ido tornando en malestar, en irritación creciente. Las personas más viejas, sufren especialmente la amenaza del desarraigo. No están dispuestos a perder su vida, a ver desaparecer sus iglesias, desarticularse sus familias y sus redes sociales. No están dispuestos a salir a rodar caminos con sus muertos a cuestas.

Por eso no quieren vender, no han estado dispuesto a hacerlo antes, no lo quieren hacer ahora. Y no es como algunos piensan, con simplismo y desconocimiento, un asunto de dinero.  Ellos no están hablando de precios, pues saben bien, según me dijeron, que todo lo que les puedan pagar no logrará comprar ni una mínima parte de lo que ellos tienen ahora.  Y es cierto, la especulación con el precio de las tierras es y será enorme. Si ellos salen de sus lugares, no encontrarán la misma cantidad de tierra, con la misma fertilidad y características en otra parte, al precio que quieren pagarles. Tendrían que terminar yéndose a lo profundo de la montaña, a forzar la frontera agrícola.

Pero, no es eso lo más importante para esas personas, sino su modo de vida, sus comunidades las que serán disueltas y con ello su vida, sus recuerdos, sus memorias y las de sus antepasados, sus proyectos.

Hay quienes piensan que esa actitud detiene el progreso.  La gran pregunta es que si el progreso consiste en quitarle a los pobres, a los que menos tienen para enriquecer al que más tiene.  ¿Será progreso que esas personas y esas comunidades pasen a peor vida, que se pierda el Lago Cocibolca, que se entreguen nuestros recursos naturales, que se le de poder a una empresa para mandar en nuestro pais?

La empresa HKND no viene a hacer obras de caridad, sino negocios, grandes y jugosos negocios, para hacer más dinero, durante todo el tiempo posible. La concesión que se le ha entregado pretende despojarnos de nuestro patrimonio y el de las generaciones futuras.  Quieren despojarnos de nuestra Nicaragua.  ¿Podremos considerar progreso perder una parte de nuestro territorio para que otros se enriquezcan? ¿Será progreso convertirnos en sirvientes de amos extranjeros?

Con ese mismo pretexto del progreso, llegaron los banqueros estadounidenses y detrás de ellos la ocupación militar de los Estados Unidos entre 1909 y 1934, la misma que Sandino tuvo que enfrentar para reivindicar el derecho de una Nicaragua íntegra y soberana.

Esos predios, esas propiedades, esas viviendas, esas comunidades son la primera línea de la defensa de nuestra soberanía, nuestra integridad, nuestra dignidad y nuestros derechos como nicaragüenses.  Mucho tenemos que agradecer a quienes han iniciado esta lucha para que nuestro país no sea fraccionado, ni partido, ni regalado, ni entregado a una empresa extranjera que tiene un proyecto de colonización en Nicaragua.

A nosotros se nos presenta el mismo desafío que se le presentó a Sandino en 1927: aceptar como vendepatrias la ocupación de Nicaragua por fuerzas extranjeras u oponernos a ella.

Ortega escogió el lugar de los vendepatrias.

Sandino escogió el camino de luchar por la soberanía nacional.  Ese es nuestro camino.  El que no vende su primogenitura por un plato de lentejas. El camino del honor, la dignidad y el progreso para todas y todos.

Es lo que nos toca hacer, desde cada casa, cada terreno, cada vivienda, cada comunidad, cada municipio, activarnos en una lucha cívica que incorpore a todos y todas las que amamos a una Nicaragua unida, libre, independiente y soberana.