martes, 28 de agosto de 2012

Otra más del orteguismo

El día de ayer, Juan Carlos Pineda Menjíbar, empresario sandinista, inició una huelga de hambre, en el parque de Somoto, acompañado por su familia. Pineda alega ser un perseguido político, acosado por un jefe policial de la localidad y por el secretario político departamental del FSLN, que según dice, le han mandado a cerrar su restaurante en varias ocasiones, lo han multado y finalmente le clausuraron el negocio de manera definitiva.

En el mismo departamento de Madriz, no hace mucho, recién pasadas las elecciones fraudulentas de noviembre del año pasado, unos jefes policiales y un secretario político del departamento, se conjuraron para asesinar a José Mercedes Pérez Torrez y sus dos hijos, de la comunidad de El Carrizo, cuyo único delito era ser opositores. Los tribunales de justicia los trataron con guante de seda y en muy poco tiempo, con seguridad, los encontraremos en la calle disfrutando de libertad.

Desgraciadamente no se trata de casos aislados y excepcionales, sino de la conducta sistemática de agentes del régimen orteguista contra todo aquel que se interponga en su camino de concentración de poder político y económico. Aquellas personas que no son comprables, que no practican la autocensura, que hablan, reclaman y pretenden ejercitar sus derechos; todas aquellas personas consideradas un obstáculo al régimen y sus argollas de poder en todas las localidades, son acosadas, despedidas de sus trabajos, hostigadas en su modo de vida, en sus negocios, o en el ejercicio de su profesión u oficio; son hostilizadas por las instituciones del gobierno que les hacen la vida imposible. En otros casos, las personas son hostigadas, perseguidas, amenazadas mediante llamadas telefónicas, secuestradas y golpeadas, como fue el caso de la joven Lisseth, una de las que protestaba frente al edificio del Consejo Supremo Electoral y hasta asesinadas como el conocido caso de El Carrizo en San José de Cusmapa.

Esos son los rasgos inconfundibles que caracterizan a una dictadura y el pueblo nicaragüense ya vivió esa cruda realidad. A contrapelo de quienes afirman que este régimen es, solamente, un gobierno de mano un poco pesada, que garantiza estabilidad y seguridad, la realidad se encarga de subrayar lo contrario. No se aporta a la estabilidad y a la seguridad condenando a las personas a la quiebra, la insolvencia bancaria, el desempleo y la pobreza, por la razón que sea. Tampoco se cultiva la estabilidad y la seguridad, manteniendo una sistemática persecución política contra las voces discordantes.

Son esos hechos: la reelección inconstitucional, los fraudes electorales, la violación a los derechos políticos, económicos y sociales del pueblo nicaragüense los que afirman la ilegalidad y la ilegitimidad del régimen. El orteguismo, consciente de esa situación, ya está tendiendo los hilos para un nuevo pacto político después de las votaciones de noviembre, confiado en que encontrará un nuevo acompañante en esa aventura.

Como hemos dicho repetidamente, solamente tenemos a mano la movilización y la protesta ciudadana.  No el voto, que ni será contado.  Sólo la protesta y la movilización del pueblo. Ese es nuestro imperativo.

viernes, 17 de agosto de 2012

Prescindibles e indispensables.

El recién pasado V Congreso del FSLN, fue convocado para ponerle una losa a las demandas de la base de escoger a sus candidatos y candidatas a las elecciones municipales y al repudio expresado por éstos a candidatos escogido por los Ortega, por ineficientes y corruptos. Con el objetivo de acallar las protestas internas, Ortega se desgarró las vestiduras hablando del "Proyecto", de librar una batalla electoral, más allá de los individuos y las personas.  Una batalla, dijo, no a favor de nombres y apellidos, por que "todos somos transitorios".

Curiosos argumentos.  El propio Ortega y su esposa se han colmado de publicidad y culto a la personalidad, haciéndose aparecer como los consagrados, los predestinados, los únicos, los permanentes y eternos líderes. Ortega se ha entronizado en el FSLN, sin permitir respiro de nadie más que de su familia. Y desde hace más de veinticinco años ha hecho de todo, para asegurarse ser el candidato vitalicio de su partido, pretendiendo ser también el gobernante vitalicio de Nicaragua, el dictador vitalicio.

Así que hay dos categorías claras en el orteguismo:  los indispensables, personas que encarnan el "Proyecto", es decir los Ortega Murillo y los prescindibles, aquellas mujeres y hombres que quieren ser candidatos, pero que para su desgracia no gozan del favor de la mirada de la familia Ortega, la que, en definitiva, decide quiénes son apuntados en la lista y quiénes no.

Para no dejar dudas, en su discurso, Ortega les advirtió a los que han protestado, que la "victoria" electoral no la va a alcanzar Pedro Pérez o Juan López.  Y en esto si dijo la verdad.  La "victoria electoral" del orteguismo no requiere de buenos candidatos y candidatas pues, de todas formas, las cuentas ya están hechas a su favor. Solamente los partidos que se acogen al fraude electoral o a los pactos, desprecian los procesos de elección democrática de sus candidatos. Los que cocinan el resultado de las elecciones en sus oficinas no necesitan poner atención a candidaturas, no necesitan poner atención a los votantes.

El V Congreso sirvió para ponerle la tapa a las quejas internas de los prescindibles. Fueron esos los grandes perdedores. Aunque dentro del FSLN, hay quienes afirman que también R. Murillo, una indispensable, fue otra gran perdedora, pues no pudo ser nombrada vice secretaria del partido en sustitución de Tomás Borge, lo que la consagraría como sucesora de Ortega.  Con esos resultados, solamente se puede esperar que continúe la irritación interna de los prescindibles y la irritación de la indispensable.

martes, 7 de agosto de 2012

Esquipulas II: los acuerdos incumplidos

Hoy se cumplen 25 años de los Acuerdos de Esquipulas II suscritos por los presidentes centroamericanos en 1987, como un "procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica".  Para celebrar la ocasión llegan a Nicaragua, el Secretario General de la OEA y varios presidentes centroamericanos. Vale la pena hacer un balance rápido, para que no se quede el tema en congratulaciones y brindis.

Los Acuerdos, una solución centroamericana, sin injerencias externas, incluyeron mecanismos para el desarme y la pacificación de las sociedades centroamericanas, para el establecimiento de sistemas democráticos, representativos, con realización de elecciones periódicas, libres y honestas, con participación de todas las corrientes políticas, sin restricciones, con respeto a los derechos ciudadanos. También se hizo una importante mención a la necesidad de impulsar el desarrollo económico y social de los pueblos centroamericanos.

El anfitrión de las celebraciones, el inconstitucional régimen de Daniel Ortega, es el principal responsable de la violación e incumplimiento de dichos acuerdos. Mantiene, por sus pistolas, a funcionarios cuyo período se ha vencido y ejercen cargos como usurpadores. Controla el sistema electoral y lo ha utilizado para consumar dos grandes y documentados fraudes electorales, en 2008 y 2011. Viola la Constitución y las leyes, restringe y reprime el ejercicio de los derechos políticos y civiles del pueblo nicaragüense, el derecho a protestar, a manifestarse libremente, a expresarse, a participar de un partido politico, a organizarse con independencia del gobierno.  

El pueblo nicaragüense constata hoy, -nadie lo puede negar- que no hay condiciones para elecciones transparentes y honestas, que un nuevo fraude electoral está en marcha para aumentar la concentración de poder del orteguismo y con ello, aumentar la corrupción, la pobreza y el desgobierno. Por que, a 25 años de los Acuerdos de Esquipulas, Nicaragua sigue siendo el segundo país más pobre de América Latina y está siendo gobernada por un régimen autoritario, dictatorial, ilegal e ilegítimo que ha lesionado la paz política y la paz social.

La aspiración del pueblo nicaragüense, ahora, como entonces, sigue siendo la de vivir en paz, en democracia y con prosperidad. El obstáculo es el régimen orteguista. La solución está en nuestras manos, en la movilización y la protesta del pueblo.

Bienvenidos los visitantes, esperamos que vean, oigan y no enmudezcan.