domingo, 24 de junio de 2012

Las amenazas de Ortega

En su última aparición, Daniel Ortega, amenazó con impedir cualquier tipo de ayuda proveniente de los Estados Unidos a las organizaciones de la sociedad civil, partidos políticos y medios de comunicación, como una reacción al no otorgamiento del "waiver" de transparencia por parte de la administración Obama.  Vale la pena examinar los hechos.

Todos sabemos dos cosas en Nicaragua. La primera es que Ortega se ha robado dos elecciones (las municipales del año 2008 y las nacionales del año 2011) y la segunda, es que la ayuda venezolana no se registra en la contabilidad del gobierno.  Con el fraude electoral, el orteguismo se aseguró el control total de las instituciones y del poder político.  Con la ayuda venezolana se han comprado hoteles, mansiones, fincas agropecuarias, emisoras de radio y de televisión, fábricas, agencias de publicidad y todo tipo de negocios que han alimentado el poder económico de la familia Ortega-Murillo y del círculo de incondicionales orteguistas. En el lenguaje diplomático de la administración norteamericana se le ha llamado a eso "falta de transparencia", pero en el lenguaje nicaragüense se le llama robadera, robadera de votos y robadera de reales.

Desde hace unos años, Ortega, con plena vocación autoritaria se ha lanzado contra las organizaciones de la sociedad civil y los partidos politicos. Al MRS le fue conficada su personalidad jurídica en el 2008,  las oficinas y papeles de la organización CINCO fueron ocupados y tomadas por la fuerza. Ortega, metió la policia y agentes del gobierno en las oficinas del Movimiento Autónomo de Mujeres, acusándolos de lavado de dinero, delito nunca demostrado. Posteriormente funcionarios de la Cancillería se dedicaron a recorrer embajadas y agencias de cooperación con una lista de negra de organizaciones a las que había que cortarles la ayuda externa.  Como resultado muchas agencias de cooperación levantaron sus carpas y se fueron de Nicaragua. 

El pueblo nicaragüense perdió.  Han quedado sin parte de sus fondos, organizaciones que trabajaban con el VIH/SIDA, prestando servicios de salud en las comunidades, facilitando financiamiento a pequeños productores, impulsando proyectos educativos y apoyando las capacidades de las comunidades para organizarse y participar de la vida política, económica y social del país.
 
Las amenazas de Ortega, no son nuevas. Son viejas prácticas de violación del derecho de organización, gestión y partipación política del pueblo nicaragüense, ahora confesadas en público, sin ningún pudor.  Este episodio, ha obligado a Ortega a mostrar su cara dictatorial, no la cristiana, socialista y solidaria de los anuncios. Solamente a los dictadores les molesta que les digan que se roban elecciones y que utilizan la cooperación externa para engrosar las cuentas bancarias de su familia.  Sólo a los dictadores les molesta la organización del pueblo, de la sociedad nicaragüense y la libre actuación de los partidos políticos y los medios de comunicación.  

Por lo que nos toca a nosotros, los del MRS, Ortega puede brincar, amenazar y charchalear todo lo que quiera. Seguiremos denunciando sus desmanes y convocando al pueblo a la lucha cívica para acabar con su régimen ilegal, inconstitucional y autoritario.

miércoles, 13 de junio de 2012

Lavanderos y lavanderías.

Sorpresivamente la aplanadora orteguista aprobó, a todo mil, la ley que crea la unidad de análisis financiero encargada de monitorear el posible lavado de dinero en Nicaragua.  Algo se esconde entre tanta prisa y no es difícil adivinar. Si se revisan las cuentas de algunos bancos, se podrá saber que la masa más grande de dinero que ha circulado en el sistema financiero nacional proviene de los famosos fondos venezolanos que entran al país y se manejan como dinero privado de la cúpula orteguista, para sus gastos de bolsillo, comprar voluntades y clientela política.

No se necesita de lupa, de computadoras y de grandes analistas para darse cuenta que de los más de dos mil millones de dólares, una cifra enorme claro está, de los más de dos mil millones de dólares, repito, una parte importante se ha quedado en cuentas personales de personajes políticos del círculo orteguista.  Si eso no es lavar dinero, ¿qué será?

Tenían miedo, entonces, los orteguistas de que les apareciera, desde la oposicion, algún artículo que pudiera llevar a la investigación de semejante lavandería y de los lavanderos.  Rápidamente han querido hacer aparecer como que los empresarios tienen miedo. No se si sea así, pero lo que si es seguro, es que quienes verdaderamente temen una investigación seria sobre lavado de dinero, son los que han manoseado esos miles de millones de dólares, de los que varios cientos se les han quedado pegados en las manos y circulan en cuentas nacionales, pues ellos saben que en cuentas de bancos internacionales es imposible tener esos fondos, pues quedarían atrapados en la misma telaraña que atrapó a Arnoldo Alemán.

Como la unidad de análisis financiero salió a la medida del orteguismo para ocultar su lavandería y para amenazar a los otros, inventemos pues la unidad popular de persecución de los lavadores de dinero venezolano y otros fondos originados en el narcotráfico. Ya sabemos lo que vamos a encontrar, pero de todas maneras busquemos, investiguemos y denunciemos, para bienestar de los nicaragüenses.