martes, 17 de abril de 2012

En el caso de los adultos mayores: ¿qué paso con la solidaridad?

Desde hace varios años, miles de adultos mayores que cotizaron al seguro social vienen demandando que se les devuelva el derecho a tener, al menos, una pensión reducida para su jubilación.  El año pasado, una delegación del INSS y del orteguismo les hizo promesas de todo tipo, que no se han cumplido.  Así que esta semana, los adultos mayores sin pensión han vuelto a la calle a protestar y demandar que se les otorgue su derecho.

El asunto es sumamente simple.  Estas personas trabajaron hasta el agotamiento durante muchos años, cotizaron ellos y sus empleadores al INSS, pero no pudieron llegar a las 750 semanas requeridas de cotización, que les hubiera permitido que les dieran su jubilación completa, pues como se sabe, es difícil en Nicaragua tener trabajo estable durante más de quince años.   Pero, ellos cotizaron y el INSS no les reconoce ni un centavo del que entregaron. Dicho en buen nicaragüense, fueron estafados. Les robaron su dinero y  nadie da la cara por ello. Es claro, que ellos no están pidiendo limosna o favores de nadie, sino exigiendo su derecho a una pensión mínima y a ser incluidos en los programas de salud del INSS, que reconozca el dinero que entregaron y el esfuerzo que hicieron.

Las personas de la tercera edad son muy vulnerables pues no pueden trabajar, muchos padecen todo tipo de enfermedades y gastan sus ahorros en medicinas, otros son apoyados por sus familias y muchos se encuentran en condiciones de gran marginalidad y pobreza. Pero esta situación no ha sido suficiente para que los funcionarios del régimen orteguista les escuchen y por ello, los adultos mayores han convocado a una protesta sostenida hasta obtener respuesta.  No se puede alegar falta de dinero, cuando se está pensando en triplicar el número de concejales municipales, a los que tendremos que pagar con nuestros impuestos. Es más importante aprobar las pensiones de los adultos mayores que pagar ese nuevo grupo de agentes políticos del orteguismo.

Hace unas semanas, un jubilado en Grecia se suicidó para no ser una carga para su familia, pues su pensión no era suficiente para su sostenimiento. En Nicaragua, algunos adultos mayores están decididos a someterse a una huelga de hambre para ser escuchados.   ¿Será este tipo de protesta la que necesitan los funcionarios orteguistas para satisfacer las demandas de los adultos mayores? Ojalá crezcan en toda la sociedad las voces de apoyo a esta demanda justa. Ojalá los sindicatos y los gremios respalden esa protesta, pues si hoy no les resuelven su demanda a estas personas, mañana los trabajadores y trabajadoras que lleguen a esa misma situación se encontrarán también con las manos vacías.