miércoles, 29 de febrero de 2012

Demandas justas y oídos sordos.

Durante los años setenta y ochenta varias generaciones de nicaragüenses participamos de la lucha armada. Unos luchamos contra la dictadura somocista, miles de jóvenes cumplieron su servicio militar en el Ejército para defender la revolución y otros se alzaron en la Resistencia Nicaragüense por que estaban en contra del modelo político de la revolución sandinista.  Todos, sin excepción, luchábamos para que Nicaragua y los nicaragüenses mejoraran su condición política, económica y social.  Teníamos distintos conceptos sobre lo que necesitaba Nicaragua y la paz fue posible cuando todos nos remitimos a la Constitución, su respeto y cumplimiento, ahora desechado por el orteguismo.

Esas generaciones de jóvenes no dudaron en ofrecer lo mejor que tenían, su vida y su sangre, por sus ideales, por lo que creían, por lo que luchaban, en definitiva para entregarnos el país que tenemos.  Desgraciadamente junto con la pacificación en los años noventa, vino el olvido. Miles de desmovilizados volvieron a sus casas, sin poder continuar la vida que tenían antes, sus estudios o su trabajo. Muchos de ellos con lesiones físicas y emocionales.  Y se les dió la espalda.

Para la desmovilización se hicieron y firmaron muchas promesas, que han sido incumplidas por los últimos cuatro gobiernos, incluyendo el régimen actual.  Ahora, agotados de tocar puertas, los desmovilizados, cachorros y otros, han recurrido a los tranques de carreteras para que se escuchen sus justas demandas de tierra, titulación de sus tierras, crédito, facilidades para trabajar, acceso a los programas gubernamentales, facilidades para que sus hijos e hijas puedan superarse. 

Y a esas demandas podemos agregar la necesidad de que les entreguen prótesis y órtesis para quienes quedaron en sillas de ruedas, perdieron algún miembro y no pueden comprar sus equipos, piernas o brazos artificiales, pues son demasiado costosos. Y la atención en salud para quienes todavía padecen las consecuencias de las lesiones y traumas de guerra.  Y las pensiones para quienes han llegado a la edad de retiro en condiciones de extrema pobreza o con evidente incapacidad para proveerse de sus necesidades humanas esenciales.

Una sociedad que no respeta y apoya a quienes han combatido por ella, a quienes han comprometido lo mejor de sus vidas por ella, es una sociedad que no se quiere a sí misma.  Si uno va a El Salvador o a Estados Unidos se encontrará con monumentos a sus combatientes, con parques que recuerdan a los caídos, con políticas para apoyar a las víctimas y a los desmovilizados.  Aquí, ahora, se requiere que el régimen deje de lado su política clientelista y de prebendas y atienda los reclamos justos de los cachorros desmovilizados.  

Y para que no siga habiendo olvido cómodo, espero que algún día podamos hacer realidad la idea de Cornelio Hoffman: construir un bosque en el que cada árbol tenga el nombre de uno de los caídos en todas las guerras que Nicaragua ha padecido.  Eso dará un poco de alivio a las familias, a los antiguos combatientes, a los amigos y amigas, pero también nos recordará que la paz es costosa y debemos preservarla con todas nuestras fuerzas y nuestra energía.

martes, 21 de febrero de 2012

Sandino frente a sus asesinos.

El día de hoy, en la Asamblea Nacional, se aprobará un decreto nombrando Héroe Nacional a Augusto C. Sandino.  Se trata de un acto meramente formal, pues Sandino es un héroe nacional por mérito propio.


Es un héroe de quien podemos extraer grandes lecciones de patriotismo e integridad.  Se trata del hombre que tuvo la entereza y valor para rechazar el cargo que le ofrecía Moncada, yéndose a organizar la lucha por la soberanía y la independencia de Nicaragua frente a la intervención militar de los Estados Unidos en los años veinte y treinta del siglo XX.

Es Sandino quien decidió representar los intereses de los artesanos, los obreros, campesinos e indígenas; el mismo que alertó al pueblo contra lo dañiño del caudillismo en las elecciones de 1928; el mismo quien se distinguió por el empeño en la formación de sus lugartenientes y quien era escrupuloso e impecable en el manejo del dinero confiado a él para su lucha antintervencionista.

Hoy se recuerda el día de su muerte. Un 21 de febrero de 1934, hace 78 años, fue asesinado por la mano de Anastasio Somoza García y un contingente de sus incondicionales, comenzando así el establecimiento de la dictadura somocista.

Fue el asesino de Sandino, quien estableció una dinastía familiar, un régimen de robo, corrupción, represión y muerte.  Fue Somoza García quien convirtió a la guardia nacional en un ejército para sus intereses familiares; quien convirtió al estado nicaragüense en un instrumento de enriquecimiento; quien convirtió al partido liberal en partido somocista.  El mismo, Somoza García, quien se adueñó del sistema judicial, repartió prebendas y privilegios a sus incondicionales y los encubrió en sus delitos.  Somoza García, el caudillo y dictador endiosado, que se robaba las elecciones para reelegirse y pactaba con la falsa oposición para tratar de legitimarse.
 
¡Qué parecidos Anastasio Somoza García y Daniel Ortega!  El somocismo y el orteguismo.  El que asesinó a Sandino y el que ha tratado de asesinar su legado. 

Hoy que se conmemora a Sandino, vale la pena recordar que es él, verdadero héroe nacional, quien deberá ser honrado por la juventud nicaragüense, por su ejemplo de integridad y patriotismo, no ninguno de sus verdugos, esos que han sometido a la patria a intereses extranjeros y a la voracidad de sus ambiciones.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Apoyando a los migrantes.

Hace unos días, el Banco Interamericano de Desarrollo, en conjunto con otras instituciones, sacó un portal llamado Envía Centro América, en el que estarán publicando, de forma actualizada, los datos del costo del envío de remesas a través de las diferentes empresas, en los países en los que trabajan y viven migrantes centroamericanos. El objetivo es de abaratar el costo del envío y de esa forma, que los migrantes puedan ahorrarse dinero que les servirá para apoyar a sus familias.  Pongo aquí el vínculo para su difusión entre los migrantes centroamericanos http://www.enviacentroamerica.org 

Esas iniciativas demuestran que es posible apoyar el esfuerzo de los migrantes y sus familias.  Sin embargo, no hay acciones gubernamentales para estimular a quienes envían las remesas y a quienes las reciben, para que se conviertan en pequeñas inversiones, pequeños negocios que puedan generar empleos para miles de nicaragüenses.

En otros países, los gobiernos otorgan créditos especiales y premian a quienes utilizan el dinero de las remesas para abrir micro y pequeñas empresas, para desarrollar sus negocios o establecer sus oficinas profesionales.  Y es lógico, pues se trata de muchísimo dinero y se podrían abrir muchos empleos.

En Centroamérica los mayores inversionistas son los migrantes. En Nicaragua, las remesas representan anualmente más dinero que todas las grandes inversiones juntas, pero los migrantes que las envían y sus familias han estado olvidados por el régimen de Ortega, que parece más ocupado en la politiquería que en la lucha contra la pobreza.

jueves, 2 de febrero de 2012

Elecciones municipales transparentes y democráticas.

Dentro de unos días se hará la convocatoria para la realización de las elecciones municipales en noviembre de este año 2012.  Muchos se preguntan si la oposición, representada en la Alianza PLI,  participará o no en estas elecciones.  Nadie se haría esa pregunta si el sistema electoral fuese una institución seria e imparcial.  Pero, no lo es.

Todos conocemos que en las elecciones municipales de 2008 hubo un gran fraude que le dió al orteguismo el control de la mayoría de las alcaldías del país, incluyendo Managua. Luego, en las elecciones presidenciales y de diputados en noviembre del año recién pasado, el fraude fue aún mayor, alcanzando proporciones vergonzosas y dándole a Ortega, candidato ilegal, una victoria falsificada y el control de una aplanadora en la Asamblea Nacional.

Para hacer esos fraudes, Ortega se auxilió de magistrados ilegales que administran el Poder Electoral.  Ellos movieron todo lo necesario y concedieron a Ortega la "victoria" que quería.  Fue tan grande el robo de las elecciones que todavía no han podido publicar los resultados de cada Junta Receptora de Votos.

Cualquiera, sin ser adivino, puede saber el resultado de una elección municipal con el mismo Consejo Electoral, con los mismos magistrados ilegales, con el mismo control del orteguismo sobre el aparato electoral y sobre las mesas electorales. Ya lo anunció alguien de la cúpula orteguista, van por las 153 alcaldías y, como dice un amigo, Ortega si lo quiere y se lo pide al Consejo Electoral, podría resultar con el control de las alcaldías de Danlí y El Paraíso en territorio hondureño.

Es evidente que la pregunta no es si la oposición irá a las elecciones municipales, sino si habrán elecciones municipales transparentes y democráticas.

Hay quienes piensan que si Ortega le cede a la oposición tres magistrados en el Consejo Supremo Electoral, eso sería suficiente. Tal vez lo sea para quienes piensan exclusivamente en cargos o prebendas, pero no para lograr elecciones municipales limpias, libres, transparentes y democráticas.

Lograrlas debe ser el objetivo principal y solo será posible cambiando a la totalidad de los magistrados ilegales del Consejo Supremo Electoral, eligiendo personas independientes, honestas, que quieran a Nicaragua y que no estén controlados por partidos políticos. Además, habrá que reformar la ley electoral para eliminar el control orteguista de las mesas electorales y del aparato electoral.

Esas y otras condiciones han sido señaladas por las misiones de la OEA y la Unión Europea. Son los cambios mínimos a realizar.  Menos que eso, solamente dará como resultado un nuevo fraude, más masivo y más descarado que el de noviembre pasado y un Ortega satisfecho de haber burlado, de nuevo, la decisión del pueblo nicaragüense.