jueves, 26 de enero de 2012

El pulpo Ortega Murillo.

En varias ediciones, el diario La Prensa ha publicado un detalle incompleto de las numerosas propiedades y empresas que la familia Ortega Murillo ha acumulado en los pasados cinco años en el poder, convirtiéndose en un verdadero pulpo económico.  La lista tiene de todo: empresas de seguridad, radios, canales de televisión, empresas de comunicación, haciendas, propiedades urbanas, gasolineras, hoteles, importadoras y distribuidoras comerciales y de medicinas, fábricas de medicamentos y de materiales de construcción.  Y como decía Darío, "lo que no conocemos y apenas sospechamos".

Todo producto de la utilización de los fondos venezolanos para el enriquecimiento de la familia. 

Venezuela ha entregado, durante cinco años, un total de 2,260 millones de dólares.  Alba Caruna ha reportado financiar unos 600 millones de dólares en programas sociales para el gobierno, a título de préstamo, que oportunamente nos cobrará.  Más de 1,500 millones han quedado jugando en el entramado de las empresas de la familia Ortega Murillo.  Una cantidad enorme de dinero con la que pudieron haberse construido hospitales nuevos en todas las cabeceras del país e institutos de educación técnica en cada distrito de Managua y en cada municipio del país. También, con esa enorme cantidad de dinero se hubiesen podido entregar decenas de millones de dólares en créditos, en buenas condiciones, a los pequeños y medianos productores de la ciudad y el campo.

Todo lo que podía haberse aportado para mejorar la condición de los más pobres, de los trabajadores y campesinos, ha quedado en el bolsillo de la familia Ortega.  Y hasta ahora, nadie en la Contraloría General de la República ha dicho una palabra.  Pero, la Comisión de Probidad de la Asamblea Nacional está presidida por un diputado de la Alianza PLI, a quien demandamos y de quien esperamos, inicie una investigación sobre las denuncias publicadas.

Sabemos que la aplanadora orteguista no dejará pasar un informe de tales zanganadas, pero los diputados opositores siempre tendrán el recurso de presentar un informe de minoría, que aunque no sea debatido en el parlamento, podrá ser conocido por todo el pueblo.  Ese sería un buen primer paso de la gestión parlamentaria de la bancada de la Alianza PLI.

lunes, 9 de enero de 2012

La imposición de Ortega.

Guste o no, el 10 de enero de 2012 será recordado como el día en que Daniel Ortega consumó la peor violación a la Constitución realizada desde su promulgación en 1987.  Se impone como "presidente" contra la voluntad expresa de la Constitución que prohibe la reelección sucesiva y más de una vez y además, mediante un gigantesco fraude electoral, a la vista de todos.

No importa si Daniel Ortega es simpático o antipático, sino que para mantenerse en el poder ha pasado por encima de la ley y acumulado todo el poder posible mediante la corrupción, el fraude y el miedo.  

Aunque algunos piensen que no les importa, ni les molesta, en poco tiempo verán que una cuota de poder tan grande y sin límites, en manos de una persona o una familia afecta principalmente a los más pobres, a los que no tienen recursos o grandes empresas.  Así cuando tropiecen con funcionarios corruptos, con injusticias, con abusos, sabrán que no hay donde acudir, puesto que todo ha sido copado por Ortega y su grupo.

Hoy se trata del incremento de la energía eléctrica, un nueve por ciento y de los combustibles.  Mañana será el incremento de otros productos, mientras el salario se mantiene congelado.  Ahora Ortega no puede culpar a nadie, pues él controla todo.  Si la luz sube de precio es por que ha sido su decisión.  Si los salarios están congelados es por que es su decisión. Ya no puede echarle la culpa a los diputados, a los jueces, a nadie.  Él tiene todo el poder y se ha hecho responsable de todo lo que suceda.   Y es un poder sin límites, por eso se le llama dictadura. 

Es lo que se está imponiendo ahora al pueblo nicaragüense:  una dictadura de un hombre y su familia.  Vieja historia repetida ahora por Ortega y que como ayer terminará mal.  Pero, ahora, terminará pronto.