sábado, 29 de septiembre de 2012

Palabras justas y oídos sordos.


Todos los altos funcionarios del orteguismo entrevistados sobre el Mensaje de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, han contestado lo mismo: qué los Obispos tienen derecho a hablar, qué no comentan declaraciones de religiosos, que no lo han leído, etc,. Cualquiera se pregunta, ¿cómo es que no tienen algún comentario sobre asuntos del interés nacional, de interés de cada nicaragüense?.  ¿Es que no viven aquí?  ¿Es que tienen prohibido opinar? ¿O es que el mensaje de los Obispos puso el dedo en la llaga?  Veamos.

En su Mensaje, reflexionando sobre el ejercicio del poder y la forma actual de gobernar, los Obispos afirman que "la vida política del país está hoy dominada por un estilo de ejercer la autoridad en modo autocrático y abusivo".  Hay concentración de poder, deseo desmedido de conservarlo y perpetuarse, manipulación e irrespeto de leyes e instituciones, dice el texto. El poder, afirman los Obispos, se sigue concibiendo como patrimonio personal y no como expresion de la voluntad popular. Esa situación conduce a la polarización, la corrupción y la intolerancia. A los partidos politicos de la oposición se les demanda interpretar el sentido del pueblo, renovar su liderazgo, ofrecer estrategias para mejorar la condición económica y social de los nicaragüenses.

Al abordar las elecciones municipales, recuerdan que en 2008 y 2011 hubo serias denuncias de fraude e irregularidades graves. Que la apatía frente a las elecciones actuales es causada por esa experiencia y por que quienes administraron las elecciones anteriores son los mismos que administran el actual proceso electoral. Los Obispos expresan su respeto a quienes decidan votar y quienes decidan no hacerlo, considerando que todos tenemos razones válidas para ello.

Orientados por esas reflexiones hacen un llamado a ver hacia el futuro, "a replantear el funcionamienteo integral del sistema politico", exhortando a quienes gobiernan a observar la Constitución y a restaurar el Estado de Derecho. A todos, gobierno, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, empresarios y medios de comunicación, les invitan a trabajar, cada quien desde su ámbito, por un proyecto de nación, a comprometerse con la construcción de una sociedad más justa y democrática.  A la ciudadanía la convocan a ser activa en la vida pública, a luchar por la democracia, la paz, la justicia, el respeto a los derechos humanos, "denunciando todo lo que se opone a ello". 

El Mensaje de la Conferencia Episcopal contiene palabras justas y precisas, sin rencores, ni servilismo. Son palabras que representan la realidad que vivimos y propuestas para que el país salga adelante. Han hablado como nicaragüenses comprometidos con el futuro de todos. ¿Cómo no estar de acuerdo con esos planteamientos, con esas propuestas?  Hacerse oídos sordos a palabras justas, es característico de un régimen autoritario que no desea escuchar las voces del pueblo, ni la de sus organizaciones, ni las de sus líderes civiles, políticos o religiosos.

Pero tendrán que seguir escuchándolas, cada vez más alto y más claro.  Como subrayaron los Obispos, "Podemos tener una patria mejor. No perdamos la esperanza".   Depende de nosotros.

6 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con ellos,recordemos las 2 ultimas elecciones donde nuestro voto fue totalmente manonoseado e irrespetado por el sandinismo siendo el voto el derecho mas grande que tenemos como cuidadanos,pues estamos eligiendo a nuestros gobernantes.Este derecho nos fue pisoteado y burlado de la manera mas descarada.Por lo tanto, ¿Como vamos a ir de nuevoa elecciones con ese mismo sistema electoral totalmente corrupto?
    Por eso ,todo mi apoyo a la Conferencia Episcopal.

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  2. Bueno, hay diversas opiniones, unos creen en la divinidad de los Obispos, otros creemos en la realidad objetiva,,,,pienso luego existo,,,,R.D,,,,
    sin embargo todos tenemos derecho exponer nuestros criterios por eso luchamos y votamos a Somoza cada quien desde trinchera,,,la iglesia es una vieja referencia de la historia, por cierto negativa, le recomiendo a Dora Ma. Tellez, que lea este pequeño trabajo de materialismo histórico, esta excelente y es de muy buena fuente científicamente creíble,,,,

    La riqueza de la Iglesia es
    dinero manchado con sangre,,,

    abra este link,,,
    http://www.freie-christen.com/riqueza_de_la_iglesia.html

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  3. Los obispos tienen razon. Yo soy muy racional y estudiante de periodismo y de izquierda, pero creo en Dios y sus palabras son justas. La Iglesia ha recuperado su profetismo evangelico.
    Un saludo, Israel Gonzalez.-

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  4. Alvaro J Castillo Espinoza27 de octubre de 2012, 15:59

    Dora Maria Tellez, comparto sus inquietudes desde posiciones laicas, asi como tambien el llamado de la Conferencia de Obispos, porque creo que ciertamente pusieron el dedo en la llaga
    Una revolucion etica y moral es una demanda pendiente, pues los llamados partidos politicos y nuestras instituciones públicas se encuentran impregnados por una serie de antivalores que afrentan la dignidad humana.
    Sumandose a esto, existe la percepcion de que los desprestigiada clase politica sin decoro, ni pudor, se han constituidos para funcionar como verdaderas mafias, opuestas al bien comun. Esta situación ha generado que las demandas sociales hayan rebasado la capacidad de respuesta del gobierno y que nuestra institucionalidad sea vista como ineficaz, y corrupta. Muchos han sido los casos inauditos, por aberrantes, especialmente cuando el alto funcionario, comete la acción corrupta y goza de impunidad, logrando evader la justicia, y dejandonos un sabor amargo de dolor e impotencia.
    En nuestra triste realidad, ciertamente existe una fiebre por ocupar un cargo público, aún careciendo de la más mínima formación etica, la mayoria de las veces, ignorando o minimizando cinicamente, la importancia y responsabilidad que ello implica, en consecuencia individuos de esta naturaleza se convierten en usurpadores de cargos públicos, farsantes, charlatanes y ladrones.
    Una revolucion ética y moral, implica un cambio esencial en la actitud de cada individuo para que pueda expresarse en actos concretos orientados hacía el interés comun. En otras palabras, como decía Aristóteles, “No se enseña ética para saber qué es la virtud sino para ser virtuosos”.



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  5. Alvaro J Castillo Espinoza27 de octubre de 2012, 16:00

    Dora Maria Tellez, comparto sus inquietudes desde posiciones laicas, asi como tambien el llamado de la Conferencia de Obispos, porque creo que ciertamente pusieron el dedo en la llaga
    Una revolucion etica y moral es una demanda pendiente, pues los llamados partidos politicos y nuestras instituciones públicas se encuentran impregnados por una serie de antivalores que afrentan la dignidad humana.
    Sumandose a esto, existe la percepcion de que los desprestigiada clase politica sin decoro, ni pudor, se han constituidos para funcionar como verdaderas mafias, opuestas al bien comun. Esta situación ha generado que las demandas sociales hayan rebasado la capacidad de respuesta del gobierno y que nuestra institucionalidad sea vista como ineficaz, y corrupta. Muchos han sido los casos inauditos, por aberrantes, especialmente cuando el alto funcionario, comete la acción corrupta y goza de impunidad, logrando evader la justicia, y dejandonos un sabor amargo de dolor e impotencia.
    En nuestra triste realidad, ciertamente existe una fiebre por ocupar un cargo público, aún careciendo de la más mínima formación etica, la mayoria de las veces, ignorando o minimizando cinicamente, la importancia y responsabilidad que ello implica, en consecuencia individuos de esta naturaleza se convierten en usurpadores de cargos públicos, farsantes, charlatanes y ladrones.
    Una revolucion ética y moral, implica un cambio esencial en la actitud de cada individuo para que pueda expresarse en actos concretos orientados hacía el interés comun. En otras palabras, como decía Aristóteles, “No se enseña ética para saber qué es la virtud sino para ser virtuosos”.



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  6. Es evidente la vigencia de esta reflexión de Dora María Téllez, publicada en el 2012. Otra vez estamos próximos a nuevas elecciones y la situación no sólo es la misma, sino que se ha empeorado hasta el punto en que ya NO HAY por quién votar. Cada nicaragüense tiene el deber de hacer lo que esté a su alcance para cambiar el modo de ejercer el poder en nuestro país, que data desde la época colonial y que, a pesar de la independencia, de la revolución liberal, de la lucha de Sandino y de la revolución popular sandinista, una y otra vez a lo largo de nuestra historia volvemos a caer siempre en lo mismo: el virrey (y virreina) --o capitán general que gobierna autocráticamente junto con una élite (actualmente léase: capitalistas y ex-"revolucionarios" millonarios)que acaparan todas las ganancias y explotan todas las riquezas del país, y el resto de la población viendo qué hace para salir adelante. En Nicaragua todavía seguimos en el siglo diecisiete, todos a merced de los caprichos y desmanes de la élite, y el pueblo cada vez más carente de educación y de posibilidades económicas. Si es cierto que amamos a nuestro país es nuestra responsabilidad sacarlo de ese círculo vicioso de una vez por todas. CADA UNO DE NOSOTROS--y SOBRE TODO los jóvenes--debemos cambiar nuestra mentalidad y buscar nuevos liderazgos para que Nicaragua sea un país de verdad con oportunidades para todos, y no un escenario donde se representan sainetes, tragedias, dramas o zarzuelas, según lo disponga el capricho del autócrata de turno.

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