Un 18 de mayo de 1895 nació Augusto C. Sandino en Niquinohomo, hace ya 117 años. Su actitud digna, honesta y decidida para enfrentar la ocupación militar norteamericana en Nicaragua y luego su decision de acordar la paz, una vez que los soldados estadounidenses salieron del país, lo convirtieron en un héroe nacional, la más grande figura del siglo XX, cuyo legado dura hasta ahora.
Sandino construyó una opción política no oligárquica, de claro compromiso con los más pobres de Nicaragua. Sandino levantó la bandera de la soberanía nacional y de la lucha por democracia efectiva y justicia social.
El orteguismo ha traicionado al sandinismo, como el somocismo traicionó al verdadero liberalismo. Nada más lejano de Sandino que el culto a la personalidad de un caudillo, su enriquecimiento a costa de los recursos del Estado, la violación del derecho al voto del pueblo nicaragüense, la compra y venta de consciencias, la demagogia, la impunidad y la corrupción en la función pública. Todos, vicios que Sandino denunció como propio de la oligarquía política que gobernaba Nicaragua en los años treinta del siglo pasado. A esa misma oligarquía política pertenece ahora el orteguismo.
En 1995, año del centenario del nacimiento de Sandino, fundamos el MRS,
heredero de su esencia programática. Por eso, el MRS se ha opuesto
claramente a todo tipo de pacto político, repartición de prebendas de
poder, a la corrupción y a la impunidad, ha defendido la construcción de
la democracia en Nicaragua y el derecho del pueblo a participar en la
toma de decisiones de la gestión pública; ha luchado consecuentemente
por el fortalecimiento de las instituciones públicas y su
independencia.
El MRS ha reivindicado su compromiso con los más
pobres, con los jóvenes, indígenas, trabajadores y trabajadoras,
artesanos, campesinos y campesinas, pequeños y medianos empresarios,
profesionales y técnicos. El MRS ha subrayado su compromiso con la construcción de una sociedad justa, con equidad, libertad y dignidad. Esa ha sido la razón por la que, a pesar de haber sido despojado, dos veces, de su personalidad jurídica por el pacto Alemán-Ortega, el MRS es un partido que crece en el corazón de los nicaragüenses como una opción que no tiene dobleces, que no se vende, ni se rinde frente al poder orteguista.
Este año, el MRS cumple 17 años de existencia y se prepara para realizar su VII Convención Nacional en el mes de julio. En esa actividad se elegirán nuevas autoridades nacionales, se darán las pautas para fortalecer el programa político, afianzar nuestra estrategia de lucha por la democracia y la justicia social y definir las pautas para ampliar y consolidar la organización del partido.
La Convención afirmará el compromiso del MRS por continuar enfrentando el régimen autoritario orteguista y cualquier tipo de intento pactista, nuevo o viejo, que legitime la usurpación del poder y la pobreza del pueblo nicaragüense. Es nuestro homenaje a Sandino: hacer política, no politiquería.
Dora María Téllez.
Para restablecer la democracia y establecer la justicia social.
viernes, 18 de mayo de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
Reformas electorales: lavando la ropa sucia de Ortega
En las elecciones de noviembre de 2011, el orteguismo consumó un gigantesco
fraude electoral, comenzando con la imposición de la candidatura de Ortega, violando la Constitución Política de Nicaragua que claramente prohíbe
la reelección presidencial más de una vez y de manera sucesiva. La reelección también se prohibió para alcaldes y vicealcaldes. Esa ilegalidad y el fraude convirtieron a Ortega y a, gran parte, de sus diputados y diputadas en inconstitucionales, ilegales e ilegítimos.
Ahora, Ortega está urgido de lavar su ilegalidad y su inconstitucionalidad, para aparecer como gobernante legítimo de Nicaragua. Por eso introdujo un proyecto de reforma a la Ley Electoral a la Asamblea Nacional con la que pretende que se reconozca como válida la corrupta resolución de septiembre de 2010, emitida por magistrados y usurpadores de la Corte Suprema de Justicia sobre la que se montó su candidatura. Así, quienes aprueben la reforma, estarán diciendo que el fraude contra la Constitución no existió y que la reelección presidencial y la de los alcaldes es legal.
Y como no basta con robarse los votos de los y las nicaragüenses, con la reforma electoral, Ortega, amenaza a quienes no hayan votado antes con borrarlos del padrón electoral, es decir, ahora se quiere robar el derecho a votar, además de los votos.
Mal haría la oposición si aprueba esa reforma que deja intacto el control orteguista sobre el sistema electoral. Ya el MRS ha publicado su posición de alertar al pueblo nicaragüense sobre esa maniobra del
orteguismo para tratar de legitimar el fraude del 2011. El MRS ha afirmado que los diputados y diputadas del MRS votarán en contra del proyecto de reforma electoral, en lo
general y en lo particular. Ahora, tiene la palabra el resto de la Alianza PLI y de la Bancada Democrática Nicaragüense.
Tal como he dicho en otras oportunidades, solamente se puede lograr una elección transparente, limpia y honesta con magistrados del Consejo Supremo Electoral transparentes, limpios y honestos. Los usurpadores que lo controlan no tienen esas virtudes, pues se han robado tres elecciones, pasando por encima de la Constitución y las leyes. Mientras eso no cambie, ya se sabe que habrá otro fraude electoral en las municipales de noviembre de este año. Y francamente, en esas condiciones, aprobar ese remedo de reformas e ir a las elecciones municipales solamente beneficia a Ortega que necesita que le ayuden a lavar su ropa sucia.
martes, 1 de mayo de 2012
Con los trabajadores de Nicaragua.
Hoy primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, es un buen día para recordar las demandas pendientes de trabajadores y trabajadoras, para convocar a seguir luchando por ellas.
En Nicaragua, hay algunos dirigentes sindicales y políticos que se empeñan en convertir la celebración en una actividad de agradecimiento al gobierno de turno por haber concedido una u otra demanda. Pero, la realidad actual de Nicaragua, nos obliga a recordar los grandes problemas que aún padecen los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses: falta de empleo, de oportunidades laborales, bajos salarios y deficientes condiciones de trabajo.
Quienes no encuentran trabajo se ven obligados a migrar a otros países, dejando su familia y su comunidad, o bien a volcarse a realizar todo tipo de actividades de sobreviviencia, con pocas esperanzas de mejorar su situación. El país se desangra por la migración y pierde un gran potencial creativo y laboral por el desempleo. Al día de hoy no hemos visto ninguna iniciativa del régimen para mejorar la condición de nuestros migrantes y para crear más empleos.
Más bien al contrario. Quienes trabajan para el Estado, se ven acosados por funcionarios para asistir a toda actividad política del partido orteguista para no ser despedidos, atemorizados pues ya han visto que el régimen ha despedido a cienes de trabajadores y trabajadoras sin cancelarles las prestaciones laborales a las que tienen derecho legal. Los trabajadores de la salud, los maestros, policías y soldados siguen esperando una mejoría de sus salarios que reconozca la labor esencial que realizan para la sociedad, para todos nosotros.
Y los que ya han dejado de trabajar, miles de personas que ya se encuentran en la tercera edad, siguen movilizándose para demandar sus pensiones, a las que tienen derecho pues cotizaron al seguro social pero no completaron el total requerido, pero pagaron y ahora no tienen nada, más que promesas. Y los jóvenes que están entrando al mercado de trabajo se encuentran con la amenaza de que una reforma a la seguridad social, que el gobierno realizará este año, los obligará a pagar durante más años por su seguro social y se jubilarán mucho más tarde. Y recordemos que en este país miles de niños y niñas dejan de asistir a la escuela para realizar trabajos remunerados, pues la pobreza de sus familias los obligan.
En la agenda de la Asamblea Nacional está el proyecto de Código Procesal Laboral y se habla de una reforma al Código Laboral. Estos, son temas de interés directo de trabajadoras y trabajadores urbanos y rurales, que están en manos de la aplanadora orteguista en el parlamento, logrado por el fraude electoral. El régimen solo escuchará su propia voz en ese debate.
Para luchar por sus reivindicaciones, trabajadores y trabajadoras necesitan que haya democracia, es decir que exista libertad de opinión, en todos los terrenos, libertad de organización sindical y política, libertad de movilización para la defensa de sus derechos. El orteguismo, al confiscar la democracia afecta los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Luchar por restablecer la democracia es también una de las exigencias de este primero de mayo, en el que recordamos a quienes han luchado por las demandas de las trabajadoras y trabajadores de Nicaragua y el mundo.
Desde el MRS enviamos nuestro abrazo a trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, en lucha por la democracia y la justicia social.
En Nicaragua, hay algunos dirigentes sindicales y políticos que se empeñan en convertir la celebración en una actividad de agradecimiento al gobierno de turno por haber concedido una u otra demanda. Pero, la realidad actual de Nicaragua, nos obliga a recordar los grandes problemas que aún padecen los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses: falta de empleo, de oportunidades laborales, bajos salarios y deficientes condiciones de trabajo.
Quienes no encuentran trabajo se ven obligados a migrar a otros países, dejando su familia y su comunidad, o bien a volcarse a realizar todo tipo de actividades de sobreviviencia, con pocas esperanzas de mejorar su situación. El país se desangra por la migración y pierde un gran potencial creativo y laboral por el desempleo. Al día de hoy no hemos visto ninguna iniciativa del régimen para mejorar la condición de nuestros migrantes y para crear más empleos.
Más bien al contrario. Quienes trabajan para el Estado, se ven acosados por funcionarios para asistir a toda actividad política del partido orteguista para no ser despedidos, atemorizados pues ya han visto que el régimen ha despedido a cienes de trabajadores y trabajadoras sin cancelarles las prestaciones laborales a las que tienen derecho legal. Los trabajadores de la salud, los maestros, policías y soldados siguen esperando una mejoría de sus salarios que reconozca la labor esencial que realizan para la sociedad, para todos nosotros.
Y los que ya han dejado de trabajar, miles de personas que ya se encuentran en la tercera edad, siguen movilizándose para demandar sus pensiones, a las que tienen derecho pues cotizaron al seguro social pero no completaron el total requerido, pero pagaron y ahora no tienen nada, más que promesas. Y los jóvenes que están entrando al mercado de trabajo se encuentran con la amenaza de que una reforma a la seguridad social, que el gobierno realizará este año, los obligará a pagar durante más años por su seguro social y se jubilarán mucho más tarde. Y recordemos que en este país miles de niños y niñas dejan de asistir a la escuela para realizar trabajos remunerados, pues la pobreza de sus familias los obligan.
En la agenda de la Asamblea Nacional está el proyecto de Código Procesal Laboral y se habla de una reforma al Código Laboral. Estos, son temas de interés directo de trabajadoras y trabajadores urbanos y rurales, que están en manos de la aplanadora orteguista en el parlamento, logrado por el fraude electoral. El régimen solo escuchará su propia voz en ese debate.
Para luchar por sus reivindicaciones, trabajadores y trabajadoras necesitan que haya democracia, es decir que exista libertad de opinión, en todos los terrenos, libertad de organización sindical y política, libertad de movilización para la defensa de sus derechos. El orteguismo, al confiscar la democracia afecta los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Luchar por restablecer la democracia es también una de las exigencias de este primero de mayo, en el que recordamos a quienes han luchado por las demandas de las trabajadoras y trabajadores de Nicaragua y el mundo.
Desde el MRS enviamos nuestro abrazo a trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, en lucha por la democracia y la justicia social.
martes, 17 de abril de 2012
En el caso de los adultos mayores: ¿qué paso con la solidaridad?
Desde hace varios años, miles de adultos mayores que cotizaron al seguro social vienen demandando que se les devuelva el derecho a tener, al menos, una pensión reducida para su jubilación. El año pasado, una delegación del INSS y del orteguismo les hizo promesas de todo tipo, que no se han cumplido. Así que esta semana, los adultos mayores sin pensión han vuelto a la calle a protestar y demandar que se les otorgue su derecho.
El asunto es sumamente simple. Estas personas trabajaron hasta el agotamiento durante muchos años, cotizaron ellos y sus empleadores al INSS, pero no pudieron llegar a las 750 semanas requeridas de cotización, que les hubiera permitido que les dieran su jubilación completa, pues como se sabe, es difícil en Nicaragua tener trabajo estable durante más de quince años. Pero, ellos cotizaron y el INSS no les reconoce ni un centavo del que entregaron. Dicho en buen nicaragüense, fueron estafados. Les robaron su dinero y nadie da la cara por ello. Es claro, que ellos no están pidiendo limosna o favores de nadie, sino exigiendo su derecho a una pensión mínima y a ser incluidos en los programas de salud del INSS, que reconozca el dinero que entregaron y el esfuerzo que hicieron.
Las personas de la tercera edad son muy vulnerables pues no pueden trabajar, muchos padecen todo tipo de enfermedades y gastan sus ahorros en medicinas, otros son apoyados por sus familias y muchos se encuentran en condiciones de gran marginalidad y pobreza. Pero esta situación no ha sido suficiente para que los funcionarios del régimen orteguista les escuchen y por ello, los adultos mayores han convocado a una protesta sostenida hasta obtener respuesta. No se puede alegar falta de dinero, cuando se está pensando en triplicar el número de concejales municipales, a los que tendremos que pagar con nuestros impuestos. Es más importante aprobar las pensiones de los adultos mayores que pagar ese nuevo grupo de agentes políticos del orteguismo.
Hace unas semanas, un jubilado en Grecia se suicidó para no ser una carga para su familia, pues su pensión no era suficiente para su sostenimiento. En Nicaragua, algunos adultos mayores están decididos a someterse a una huelga de hambre para ser escuchados. ¿Será este tipo de protesta la que necesitan los funcionarios orteguistas para satisfacer las demandas de los adultos mayores? Ojalá crezcan en toda la sociedad las voces de apoyo a esta demanda justa. Ojalá los sindicatos y los gremios respalden esa protesta, pues si hoy no les resuelven su demanda a estas personas, mañana los trabajadores y trabajadoras que lleguen a esa misma situación se encontrarán también con las manos vacías.
El asunto es sumamente simple. Estas personas trabajaron hasta el agotamiento durante muchos años, cotizaron ellos y sus empleadores al INSS, pero no pudieron llegar a las 750 semanas requeridas de cotización, que les hubiera permitido que les dieran su jubilación completa, pues como se sabe, es difícil en Nicaragua tener trabajo estable durante más de quince años. Pero, ellos cotizaron y el INSS no les reconoce ni un centavo del que entregaron. Dicho en buen nicaragüense, fueron estafados. Les robaron su dinero y nadie da la cara por ello. Es claro, que ellos no están pidiendo limosna o favores de nadie, sino exigiendo su derecho a una pensión mínima y a ser incluidos en los programas de salud del INSS, que reconozca el dinero que entregaron y el esfuerzo que hicieron.
Las personas de la tercera edad son muy vulnerables pues no pueden trabajar, muchos padecen todo tipo de enfermedades y gastan sus ahorros en medicinas, otros son apoyados por sus familias y muchos se encuentran en condiciones de gran marginalidad y pobreza. Pero esta situación no ha sido suficiente para que los funcionarios del régimen orteguista les escuchen y por ello, los adultos mayores han convocado a una protesta sostenida hasta obtener respuesta. No se puede alegar falta de dinero, cuando se está pensando en triplicar el número de concejales municipales, a los que tendremos que pagar con nuestros impuestos. Es más importante aprobar las pensiones de los adultos mayores que pagar ese nuevo grupo de agentes políticos del orteguismo.
Hace unas semanas, un jubilado en Grecia se suicidó para no ser una carga para su familia, pues su pensión no era suficiente para su sostenimiento. En Nicaragua, algunos adultos mayores están decididos a someterse a una huelga de hambre para ser escuchados. ¿Será este tipo de protesta la que necesitan los funcionarios orteguistas para satisfacer las demandas de los adultos mayores? Ojalá crezcan en toda la sociedad las voces de apoyo a esta demanda justa. Ojalá los sindicatos y los gremios respalden esa protesta, pues si hoy no les resuelven su demanda a estas personas, mañana los trabajadores y trabajadoras que lleguen a esa misma situación se encontrarán también con las manos vacías.
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